Seg analistas del mercado encuestados por la agencia Reuters, la proyecci para ese mes era de 7,8%. El Ministerio de Econom previ 8%. El jefe del INEI, Ren Quispe, dijo que el dinamismo que muestra la actividad productiva del pa fue determinado por el comportamiento expansivo de la demanda interna y, en menor medida, por la externa.

En lo fundamental, las sitcoms siguen siendo las mismas y se mueven por reglas similares. Lo que ha evolucionado es el espectador y, en especial, el concepto de lo que es gracioso y lo que no lo es. Los gags directos y asequibles de entonces han sido sustuidos por otros más referenciales, e incluso intelectuales (aunque las sitcoms multicámara actuales apenas han evolucionado, puede que incluso todo lo contrario).

Pero resulta que la cosa es bien distinta, y los/las editorialistas lo saben. Si la policía, después de tres o cuatro aos, es incapaz de pillar a la banda de gamberros del barrio, parece normal pedir que se cambie a sus responsables, lo que no significa que se prive a la Policía de tener autoridad para detener a los malhechores, sino que se pide el cambio precisamente para que cumplan con su deber, que es acabar con esos malandrines. O cuando se piden elecciones anticipadas para que cambie la aritmética parlamentaria, no se deslegitima al Congreso, sino que se piden otros responsables de la gobernación para que se hagan mejor las cosas.

“They have taught me so much,” he says. “I’ve been with them in Nepal, I’ve sat in the operating room as they’ve done surgeries. They’ve really taken me under their wing. Las carcasas de los móviles están a más de tres euros. Los Lacoste han subido a cinco euros y los Rolex a doce. Y no digamos los tiestos de plástico y las palanganas.

Finalmente, con el auto favorable del Juzgado de lo Mercantil de Jaén se cerraba la compra. De esta forma, a cambio de 1,2 millones de euros, Confectionary Holding se quedaba con buena parte de los activos de J. Jiménez, entre ellos, la fábrica de Alcaudete, naves de envasado, almacén y maquinaria.

No voy a proseguir con los detalles de la historia. The Black Keys me gustaron desde el primer disco y siempre los antepuse, en la infértil encuesta sobre cuál es el mejor dúo del rock and roll contemporáneo, a The White Stripes, que me parecían en exceso pendientes de la pose arty de portada de dominical y de enamorar a los modernos con el corte del vestuario. Donde los primeros ofrecían sudor, los segundos ponían diseo y el rock siempre ha preferido a la gente que se deja la piel antes que a la gente preocupada por las pieles..